Onán y yo, final.

Vanidad de vanidades y todo vanidad, según afirma el clásico. ¿Qué quedó de aquella época tan particular, qué sabor de boca nos dejaron aquellas aventuras y desventuras, aquella rancia educación con la que pretendieron engañarnos, robarnos el alma y la felicidad? Aquel país pacato y descompuesto que yo conocí, incapaz de dejar de mirarse el […]