Plaza de Olavide

Anoche, de madrugada temprana, una lluvia fina y molesta caía sobre Madrid. Inmisericorde, calaba hasta los huesos de puro aburrimiento, a fuerza de insistir en su monótona tarea, dejándome el cogote helado al desaparecer casi instantáneamente, evaporada por el calor de mi cuerpo. Atravesaba yo la plaza de Olavide, camino de mi casa, cuando les […]