Las cenizas de Manolo, I

Para mis amigos José Antonio y Alfonso Sánchez Martínez, con cariño. Y para Manolo, a quien no tuve el honor de conocer. El lento, insistente ronroneo del aire acondicionado y el parpadeo de las luces fluorescentes, que chasqueaban ocasionalmente en la suave noche de agosto, eran los únicos sonidos audibles en el enorme hospital. Reposaba […]