Subiendo a La Lancha

Me he propuesto mover todos los días mis cansadas piernas un cierto número de kilómetros. A pesar de que mis secuelas, en lo que a manos y pies respecta, son farmacológicas,  lo que hace imposible una rehabilitación en el sentido clásico del término, entiendo que nada perjudicial puede derivarse de una buena sesión de ejercicio […]

Onán y yo, final.

Vanidad de vanidades y todo vanidad, según afirma el clásico. ¿Qué quedó de aquella época tan particular, qué sabor de boca nos dejaron aquellas aventuras y desventuras, aquella rancia educación con la que pretendieron engañarnos, robarnos el alma y la felicidad? Aquel país pacato y descompuesto que yo conocí, incapaz de dejar de mirarse el […]

Onán y yo, y III

Mi definitivo distanciamiento con la cosa católica se produjo cuando dejé de ir a la misa de los domingos, auténtica castaña pilonga que nos partía la mañana por la mitad. Salvo algún cuesco fugitivo, cuya presencia captábamos a la velocidad del rayo con el consiguiente descojone, que aumentaba irremisiblemente al taparte la boca para que […]

Onán y yo, y II

 Pero eso lo supe  luego, cojones. Me refiero a que mis amigos se pajeaban, no a lo de la rebaja: en aquel malhadado asunto, aquellos tipejos eran más agarrados que un chotis, y no abrían el puño así les dieras con un martillo en el codo, los muy ruines. Resultado de mi vergonzosa ocultación de […]

Onán y yo, I

A la tierna edad de trece añitos, más o menos, el famoso Sátiro de Extremadura era un tío mierda, un piernas comparado con quien esto escribe. Yo ya era un pajillero ilustre, de leyenda, un hombre de respeto entre mis compañeros de afición, casi mítico. Me la pelaba con fruición, con un empeño digno de […]

El horror

Me he topado hace un rato con tu foto en Facebook, como no podía ser de otra manera. En esa nueva corte de los milagros cibernética, recorrida día y noche por el latido de una sociedad muy enferma, no es extraño encontrar noticias tan estremecedoras, tan terribles como las que acompañan a dicha foto. Pero […]

Luna de agosto

Qué hermosa noche la de hoy. El día ha sido largo y ha transcurrido con sospechosa placidez, hasta que una pareja de viejos amigos ha tenido la gentileza de llamarme, sacándome de mi retiro casi  habitual, para invitarme a tomar una copa de delicioso Malta al atardecer. Tras degustarla en un agradable y fresco jardín, […]

Asuntos estivales

  «El corazón tiene razones que la mente desconoce». Pascal.   A pesar de los muchos años que ya acarreo, a pesar de las numerosas canas que sigo peinando, nunca he sido capaz de aprender a desentrañar ese complejo lenguaje de las señales femeninas, ese delicadísimo ballet corporal mediante el que te comunican que estás […]