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Día: 2 de octubre de 2013

Escritor y lector.

Pues si. Nada más y nada menos que en 2008 inauguré este mi primer blog, pensando que conseguiría darle ciertos visos de continuidad, pensando en que lograría por fin expresarme de acuerdo con esa ineludible necesidad de la blogosfera de éxito que se llama periodicidad, y que es uno de los principales consejos que cualquier blogger veterano dará al recién llegado a estas lides: escribe con periodicidad más o menos fija, no consientas que tus seguidores se aburran, porque acabarán abandonándote; es muy difícil lograr seguidores, pequeño padawan; es muy sencillo perderlos… Qué desastre, ¿no? Vaya insigne patinazo, qué sublime…

En busca del agua.

Está llegando el otoño con una suavidad casi sospechosa. Los días, pese a ser ya escandalosamente cortos, son cálidos y amables, y las noches permiten el paseo, la copa o el sueño, con una placidez que no sé si augura algo bueno; posiblemente tan sólo se trate de la puerta de entrada a uno de esos inviernos de Madrid que te arrancan la piel a tiras de puro fríos que resultan al final. Por otra parte, ni una sola nube en el horizonte; el agua se está haciendo esperar, y el monte está ya completamente achicharrado tras el largo estío,…

Azul, plata, rojo (Fantasmas del Paraíso, II)

«Por tu pie, la blancura más bailable…» Miguel Hernández Una luna llena perfecta, redonda y plena, ilumina con su fría luz los alrededores. Está rielando sobre el agua susurrante que me rodea, azul, limpia, fragante. Me encuentro apoyado sobre el borde de granito que delimita la piscina, con la espalda contra la piedra, como si no tuviera escapatoria posible. El agua, tratada con mimo y dedicación, me llega hasta los hombros y me acaricia suavemente, en esa noche de agosto que parece no tener fin, desde el mismo momento en que me has dicho que sí. A dos metros de mí,…

Fantasmas del Paraíso

“Regocijaos, oh jóvenes,en vuestra juventud…” Eclesiastés Pobláis la foresta de mis recuerdos como una tribu de mágicas amazonas, siempre dispuestas a manifestarse a la menor oportunidad, a arrancarme el alma a base de nostalgia, con ese dolor profundo y terrible que causa el certero conocimiento de que aquellos tiempos de ensueño ya no volverán jamás. Puedo ver todos vuestros rostros con cristalina claridad, mientras danzáis, hermosas y crueles, en la difusa frontera que separa, cada vez con mayor frecuencia, la realidad de la fantasía, lo vivido de lo soñado. Os amé a todas, pero no todas me correspondisteis, no todas…