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Día: 30 de octubre de 2013

Verano indio

Un amanecer polvoriento golpea con rudeza la pradera, seca y agostada, respirando calor por los cuatro costados. El sol, rojizo y macilento, revela un panorama desesperanzado y desolador mientras asciende, impasible, camino de su cenit. Perros sucios, de mirada esquiva y huidiza, merodean entre los abundantes desperdicios, gruñéndose entre sí y entrechocando los escasos dientes; algunos rapaces morenos, de pelo largo y brillante pese al polvo, juguetean y se persiguen en ese eterno ballet tan querido para la infancia, sin que parezca importarles la tristeza de la mañana naciente ni el tremendo calor que se adivina en el aire vibrante,…