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Día: 11 de agosto de 2014

Luna de agosto

Qué hermosa noche la de hoy. El día ha sido largo y ha transcurrido con sospechosa placidez, hasta que una pareja de viejos amigos ha tenido la gentileza de llamarme, sacándome de mi retiro casi  habitual, para invitarme a tomar una copa de delicioso Malta al atardecer. Tras degustarla en un agradable y fresco jardín, acomodados en sillones de recia teca, hemos pasado por lo de Carmela para cenar, rematando la faena con bourbon seco y más Malta, de nuevo en su casa. Ya estaba, cómo no, lanzado, encantado de y con la vida y deseoso de muchas cosas más,…

Asuntos estivales

  «El corazón tiene razones que la mente desconoce». Pascal.   A pesar de los muchos años que ya acarreo, a pesar de las numerosas canas que sigo peinando, nunca he sido capaz de aprender a desentrañar ese complejo lenguaje de las señales femeninas, ese delicadísimo ballet corporal mediante el que te comunican que estás en su punto de mira, en su lista de deseos, como dirían los yanquis. De hecho, si el mensaje no es tan claro  -pese a su siempre innegable sutileza- que hasta un pampirolón como quien esto escribe es capaz de cazarlo a la primera, me…

Vapor

Ayer, este mes de julio, casi caduco, nos regaló un magnífico chaparrón, seguido por un par de días oscuros y fríos, extraños en estas fechas pero no en estos lares. Al acabar la lluvia, casi de inmediato, la tierra comienza a exhalar una sublime fragancia, tan llena de matices que me resulta muy difícil poder describirla con claridad. Quizá, la mejor manera de referirse a ella sea mencionándola como telón de fondo, como eterna sinfonía de los mejores momentos de mi vida. Llegué a esta bendita tierra abulense cuando solamente contaba nueve meses, durante un tórrido y ya muy lejano…

Lo cotidiano.

Aunque se trata sin duda de una sensación añeja, no por ello deja de ser apremiante e incómoda. Comienza como un cierto picor en los dedos, como una ansiedad que trepa por tu columna para acabar llegando indefectiblemente a tu cerebro, a tu psique toda, convirtiéndose en un remordimiento que no ceja en sus voraces mordiscos hasta que no te pones frente al ordenador, por ejemplo, aunque también es eficaz remedio el que se pone en práctica tirando de lápiz y papel, a pesar de que algunos ignorantes lo tengan por trasnochado. Desconocen, infelices, el placer que proporciona el hecho físico…