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Día: 8 de septiembre de 2014

Onán y yo, I

A la tierna edad de trece añitos, más o menos, el famoso Sátiro de Extremadura era un tío mierda, un piernas comparado con quien esto escribe. Yo ya era un pajillero ilustre, de leyenda, un hombre de respeto entre mis compañeros de afición, casi mítico. Me la pelaba con fruición, con un empeño digno de mejores causas, poniendo en aquellas divertidas maniobras tanto afán como me era  posible.  También hay que decir que yo, cuando me pongo a algo, me pongo muy en serio, y como tengo cierta facilidad para según qué cosas, acabo triunfando en multitud de tareas humanas…