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Día: 14 de septiembre de 2014

Finis caniculae

La noche me está mirando. Llega repleta de sonidos, de aromas. A lo lejos, los patéticos intentos de una disco móvil, o de algo peor, insultan a la tremenda quietud de la luz que agoniza suavemente frente a mi. En la cercanía, los rumores de conversaciones familiares inundan el aire: la vida estalla por doquier y nadie quiere dejar de homenajear al verano que nos deja. No se mueve una hoja, y la temperatura es francamente deliciosa, increíble de todo punto para estos días y para estos lares. Hay tan poca diferencia entre el suave calor de hace dos o…