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Día: 16 de diciembre de 2014

Cartas caribes, y III

Las luces del enorme resort en el que me alojo han comenzado a encenderse hace escasos minutos. Muy hacia el oeste, las tonalidades rosas del crepúsculo caribeño tiñen lentamente las luces de la escena que contemplo, llenándola de paz, acallando el bramido de las olas, que hoy no han cesado de romper violentamente contra la orilla, coronadas de blanca espuma. Los altísimos cocoteros agitan sus verdes copas, muchas de ellas recién podadas para evitar que la caída de sus pesadas pencas pueda acabar con la vida de algún viandante. Sus troncos inverosímiles hablan de la flexibilidad que asegura su existencia…