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Día: 24 de febrero de 2015

Pisando suave…

  «Por tu pie, la blancura más bailable, donde cesa en diez partes tu hermosura, una paloma sube a tu cintura, baja a la tierra un nardo interminable.» El rayo que no cesa, Miguel Hernández No recuerdo con demasiada claridad cuándo comencé a sentirme atraído por los pies femeninos. Cierto y verdad es que siempre me habían parecido obras maestras de esa misteriosa ingeniería que conocemos como evolución, de ese alegre demiurgo que, con el concurso de infinidad de eones, entra y sale de nuestras existencias a capricho, para modelarlas según sus propias creencias, deseos y opiniones. No hay más…