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Día: 20 de septiembre de 2015

Leyendas del alba

El viejo autobús se acerca despaciosamente a la dársena, buscando un refugio seguro. Ya parado, emite un sonido particular, como si sus cansadas entrañas siseasen en un último estertor. Se abren las puertas con lentitud y los viajeros comienzan a descender, algo atontados por el viaje. Sebastián se cala las gafas de sol y aprieta contra sí la ajada bolsa de deportes que alberga sus pertenencias. Al fin y al cabo, para un fin de semana tampoco hace falta mucho más de lo que lleva. Ni posee gran cosa más, de cualquier manera. Es un hombre entrado en la treintena,…