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Día: 23 de febrero de 2017

Maraton Man

  Entro en la ducha despacio, con cierta torpeza. Adopto todas las precauciones posibles para no resbalar y partirme la crisma. Abro el grifo lentamente y regulo la temperatura hasta un punto intermedio, como a mi me gusta. Hace cinco largos meses que no me doy una simple ducha, que me he visto obligado a sustituir por el aseo diario del hospital, siempre agradable pero nunca suficiente. Cierro los ojos y dejo resbalar al agua repiqueteante por toda mi reseca anatomía. El líquido me envuelve, me acaricia y me relaja, y pese a mi cansancio noto a la perfección cómo…