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Día: 6 de diciembre de 2017

La Vie en Rose

Son las ocho de la tarde y llueve como si no hubiera un mañana. Cae agua con una furia ciega; parece que el cielo tiene prisa por volcar todo el líquido que le sobra encima de nuestras cabezas. El gran voladizo bajo el que me hallo tiene alguna que otra sutil gotera, y de vez en cuando alguna gota traviesa me golpea, haciéndome respingar con su agradable frescor. Frente a mi, unos cuantos currantes del complejo en el que me alojo recogen apresuradamente unos instrumentos musicales y tapan con fundas los amplificadores y micrófonos. De momento, nada de conciertos; el…