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Ausencias

Hace años, cuando la tarde comenzaba a caer, las hiedras que tapizan mi casa se animaban con las peleas, correrías y el furioso piar de una infinidad de pájaros. Buscaban entre la umbría de sus frescas hojas, junto a los poderosos tallos que trepan retorciéndose por la fachada, un cobijo para pasar la noche, todas las noches, y discutían con alada ferocidad para repartirse los mejores sitios. Cuando se hacía por fin el silencio, confieso que me divertía dar un par de fuertes palmadas junto a esta gigantesca y vieja criatura: el rumor de la veloz huida de sus huéspedes era un sonido poderoso, fugaz, que jamás olvidaré. Pero como decía, hace años de aquello, no sé cuántos, posiblemente una obscena cantidad de ellos. Ignoro las razones que alejaron a tantos y tan alegres canallas de las hiedras que a diario les daban cobijo, y puesto que no conozco el origen del mal difícilmente puedo ponerle remedio, muy a mi pesar.
Se me ocurre de repente que lo único que nos va quedando, a las gentes de mi generación, es esperar con la mayor dignidad posible, siempre en pie y sin bajar la mirada, a que nuestros queridos pájaros retornen a poblar las hiedras. Y quién sabe, a lo mejor ese milagro tira de muchos otros que esperamos con idéntico fervor…
#marianogómezgarcía#narrativarecomendada😎😎#Zulú#cancióndecrimea#prosacanalla

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Publicado enGeneralVerano 2022

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